El checador escupe un archivo. Alguien lo pega en Excel, cuenta las horas extra a mano y avisa cuando ya se pasaron.
El sistema lee el checador, calcula la jornada de cada persona y avisa antes de topar el límite de la semana. Separa las horas al doble de las que van al triple, y bloquea cualquier día que rebase doce horas.
El registro sale en el formato que pida la autoridad, y las horas pagadas cuadran contra el recibo.