Paros cortos que nadie suma
Un paro de cuatro minutos no se anota. Veinte paros de cuatro minutos son ochenta minutos de una máquina que cuesta lo mismo parada que produciendo. El sistema los suma solos, con motivo.
Un sistema que se conecta al PLC de cada inyectora o línea y cuenta lo que la máquina hace: piezas, ciclos, paros y cambios de molde. Con eso calcula la eficiencia de cada turno y pronostica a qué hora se cumple la meta. El supervisor deja de llenar el hora por hora en el pizarrón y el gerente ve la planta desde su teléfono.
Simulación en vivo · datos de ejemplo
Cambia de turno o pica una máquina. El pronóstico se recalcula con cada ciclo.
El OEE típico de una planta ronda el 60% y el de clase mundial es 85%. Hay más plantas por debajo de 45% que por encima de 85%. La diferencia entre 60 y 85 es capacidad que ya está pagada y sale por la puerta en paros, ciclos lentos y scrap.
Un paro de cuatro minutos no se anota. Veinte paros de cuatro minutos son ochenta minutos de una máquina que cuesta lo mismo parada que produciendo. El sistema los suma solos, con motivo.
Cuando el faltante se conoce en la junta de las ocho, ya no hay qué hacer. Con el pronóstico a las cinco de la tarde, el supervisor todavía puede mover gente o un molde.
Un ciclo estándar de 22 segundos que corre en 25 son 12% menos piezas con la misma luz, la misma gente y el mismo molde. El sistema compara el ciclo real contra el estándar en cada máquina.

Tres momentos de una planta de inyección normal.
El operador anota las piezas cada hora, cuando se acuerda. El supervisor las pasa a un Excel al final del turno. Producción y calidad tienen números distintos.
El contador viene del PLC en cada ciclo. El tablero en piso muestra piezas contra meta en tiempo real y el mismo número le llega al gerente.
Un solo número para toda la planta, sin que nadie lo capture.
Así queda el sistema en una planta de este tamaño: las 14 inyectoras reportan cada ciclo por Modbus, cada operador tiene una tablet para el motivo de paro, hay un tablero grande en piso y el gerente de planta abre el mismo tablero en su teléfono.
Cotizar uno asíAlcance, retorno, datos, integraciones e infraestructura, con respuestas concretas y límites visibles.
Por el protocolo que la máquina ya habla: Modbus TCP, OPC UA o Ethernet/IP en las modernas, y una señal de ciclo por relevador en las viejas. Un equipo pequeño en piso lee las señales y las manda al sistema. Las máquinas no se modifican y el proveedor de la máquina no tiene que intervenir.
El OEE es el porcentaje del tiempo planeado en que la máquina produjo piezas buenas a la velocidad estándar. Junta tres pérdidas: paros, ciclos lentos y scrap. Sirve porque convierte todo lo que sale mal en una sola cifra por máquina y por turno, y esa cifra dice dónde está el dinero que falta.
Con el ritmo real de las últimas horas, los paros que van y la meta del turno, el sistema proyecta a qué hora se cumple la meta o cuántas piezas faltan al cierre. Se recalcula con cada ciclo y avisa al supervisor cuando la proyección se aleja de la meta.
Sí. Cualquier máquina que emita una señal por ciclo o tenga un PLC se conecta igual. Para talleres de maquinado hay una página con lo que cambia: órdenes, material y scrap por pieza.
Se cotiza por máquina conectada, con un arranque de cuatro máquinas en unas ocho semanas. El número contra el que se compara es el OEE que la planta ya paga: cada punto porcentual recuperado en una máquina es producción que sale sin comprar nada.
Cuéntanos dónde se repite el trabajo, dónde se pierde información y qué indicador mueve el negocio. Te diremos qué conviene medir primero y si tiene sentido automatizarlo.
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